Anteriormente, pudimos ver cuales eran las competencias digitales de un buen docente y todo lo que ello implicaba. Hoy nos centraremos en las del propio alumno.
Bajo el contexto de la sociedad actual, marcada por la nueva tecnología, esta se ha ido introduciendo poco a poco en el ámbito educativo y convirtiéndose en una competencia más. Los centros educativos se encuentran en un proceso de evolución e innovación tecnológica, implementando distintos tipos de dispositivos digitales con el objetivo de poder desarrollar esta competencia.
Por otra parte, a día de hoy los alumnos utilizan con más frecuencia este tipo de dispositivos y sobre todo desde edades cada vez más tempranas, tanto en el horario escolar como en su vida cotidiana. En este sentido, es necesario identificar cuáles son los distintos aspectos que hay que cubrir para que nuestros alumnos adquieran la competencia digital que el mundo actual requiere.
La asignatura de "Tecnologías de la Información y Comunicación en educación" de la universidad Jaime I, nos puso a prueba para conocer mejor cuales eran nuestras competencias digitales (aspectos que dominábamos, estrategias, usos, etc.) y en que nivel nos encontrábamos a través del cuestionario de INCOTIC.
INCOTIC es una herramienta para la autoevaluación diagnóstica de la competencia digital en la universidad: Inventario de Competencias TIC [INCOTIC]. Se basa en la previa planificación de la docencia, su objetivo es conocer los conocimientos previos en relación a este tema que tienen adquiridos los estudiantes universitarios.
La distintas áreas sobre las cuales se basó el cuestionario fueron las siguientes:
1. Alfabetización informacional. (Gestión de la información digital)
2. Alfabetización tecnológica. (Uso de software y hardware)
3. Alfabetización multimedia. (Análisis y creación de mensajes multimedia)
4. Alfabetización comunicativa. (Participación, colaboración, ciudadanía e identidad digital)
Personalmente, obtuve un resultado de 4,4 sobre 5, la cual cosa resultó favorecedora debido a que es una puntuación alta y, se encuentra por encima de la media (3,61). Basándome en estos resultados, como estudiante y futura docente, considero tener las capacidades suficientes a nivel digital. Por un lado, la puntuación en 3 de las 4 áreas fueron elevadas, en concreto la informacional, multimedia y comunicativa. Esto muestra que en cierta medida aspectos como la obtención de información, su gestión y métodos para transformarla y aplicarla a la docencia mediante las herramientas adecuadas se ajustan al nivel estimado. Por el contrario, en el área de tecnología obtuve una puntuación más baja. Esto quizás sea debido a ciertas dificultades que se me presentan con respecto al uso de dispositivos digitales o aplicaciones. Sin duda un punto en el cual continuaré trabajando y mejorando durante mi formación en la universidad y fuera de esta.
La CD lleva presente en las aulas años atrás. Con ellas, poco a poco se ha ido evolucionando e innovando en la docencia así como en sus metodologías. Es una parte más de la educación. Actualmente, bajo la situación de alarma provocada por el brote del COVID-19, los colegios del país se han visto obligados a cerrar su puertas, dando paso a la "educación a distancia". Todo esto ha provocado que la docencia se continúe llevando a cabo con la ayuda de la tecnología.
Lo primero que hay que tener en cuenta al realizar un enseñanza digital u "online" es que el entorno del niño/a ha cambiado, del aula al hogar. El docente debe saber escoger bien, utilizar y adaptar todas las herramientas necesaria ajustándose al perfil de sus alumnos/as. Dentro de este entorno nos enfrentamos a varios problemas como la falta dispositivos digitales, el acceso a las tecnologías o de red wifi, dando paso a una brecha que puede impedir o dificultar el poder estudiar a muchos estudiantes. La condición familiar tiene un papel fundamental en el desarrollo de esta, debido a que también se involucran las situaciones económicas y de recursos. Debemos tener diferentes estrategias y soluciones en el caso de que se presentara cualquier tipo de problema que impidiese la docencia virtual al alumno.
Actualmente, los docentes han sabido adaptarse en la manera de lo posible para conseguir que la docencia no pierda la línea de estabilidad en la que se encontraba. Existen una gran cantidad de aplicaciones y programas que han permitido ventajas a la hora de llevar a cabo todo este proceso. Por un lado, dan la posibilidad de realizar la enseñanza "online" y "ofline" para poder trabajar con y sin conexión, como es el caso de Google Education. Las Aulas Virtuales y Moodel se encuentran formando parte de la enseñanza durante los últimos años. Estas permiten hoy más que nunca establecer una interacción entre docente-alumno-familia con el fin de llevar a cabo una enseñanza lo más favorecedora para el alumno/a.
Entre los diferentes métodos de enseñanza virtual que se están llevando a cabo por parte de los docentes bajo la situación de alerta, encontramos por un lado el correo de mensajería, siendo reflejado en aplicaciones como Aula Virtual, Gmail, Moodle, etc, a través de los cuales los alumnos, así como sus familias, pueden estar al corriente del trabajo y actividades diarias por parte del docente que deben realizar. Pero solo con eso la enseñanza se quedaría limitada. Por ese motivo, muchos docentes optan por un nivel más "avanzado", mediante las videollamadas o videoconferéncias, a través de aplicaciones como Google Meet, Google Classroom, Zoom, Skype, etc. Estas últimas permiten a este tener una conexión más cercana con sus alumnos/as. Pudiendo llevar a cabo una clase magistral, en la medida de lo posible. Los alumnos por su parte, tienen la posibilidad de interactuar con el profesor/a en el caso de presentar dudas sobre el tema y este, de la misma forma, puede responder a las cuestiones que se le plantean.
Está claro que no será lo mismo. A mi parecer, esto puede verse desde distintos puntos de vista. Por un lado, muchos consideren que el trabajo que se está realizando hoy en día es de alguna forma correcto y adecuado, ya que se ha creado un punto de estabilidad a la hora de llevar a cabo los procesos de enseñanza. Pero hay que mirarlo desde otras perspectivas. Este tipo de formación online no es la más adecuada, porque muchas veces no se tienen en cuenta muchos factores que resultan ser vitales para su adecuada realización. Se debe saber gestionar bien el tiempo, seccionar el contenido, mantener un horario y tener una gran dosis de responsabilidad y disciplina, aspectos que en estas edades es muy difícil de tener.
Por el contrario, lo bueno y vital de esta etapa en la Educación Primaria viene a ser todo lo contrario. Se necesita un contacto directo, explicaciones individualizadas en el caso que se requieran, la convivencia con la diversidad, tareas cooperativas y colaborativas, ejemplos en el comportamiento, etc. aspectos que es complicado conseguir a través de una pantalla o plataforma digital. Las tecnologías ayudan y ayudarán mucho, pero no pueden suplir las experiencias de aprendizaje que se producen cada día en las aulas. Sin embargo, no debemos dejar que esta situación provoque únicamente consecuencias negativas, porque de todo podemos sacar algo bueno. Este panorama puede generar un gran crecimiento y evolución en la competencia digital, bien para el alumno como para el docente o incluso la propias familias.
Aún así, no debemos dejarlo pasar. El coronavirus ha sido capaz de poner de manifiesto algunas deficiencias en el ámbito educativo, aspecto que deberíamos aprovechar para replantearnos determinados aspectos del sistema educativo. Esto es debido a que muchas veces parece no haberse sabido adaptar a la nueva realidad educativa que requieren nuestros estudiantes quedándose estancada en una estructura de programas y de formación que cada día parece de menor calidad y más obsoleta.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta por parte del docente es al propio alumno y todo aquello que puede determinar a este y a su proceso evolutivo. Dentro de esto podemos incluir el estado emocional, sentimental, la situación familiar y lo que provoca, etc. En este aspecto, el docente debe saber gestionar las posibles situaciones y saber como tratar con cada alumno para poder hacer lo más productiva y favorecedora esta experiencia. Es por ello que en situaciones excepcionales, como es el caso, todos tenemos que hacer un esfuerzo, por el bien de los estudiantes, y aceptar que seguir con modelos de enseñanza orientados a los resultados en este contexto es, no solo poco realista, sino contraproducente y negativo para el propio alumno.
En definitiva, esta situación nos hace ver que debemos profundizar y trabajar a fondo y cada día un poco más la competencia digital de los estudiantes, al tiempo que los docentes van formándose de manera permanente, tanto a nivel de metodología como en todos aquellos aspectos relacionados con la tecnología en el ámbito educativo, para poder diseñar, propiciar y gestionar este tipo de escenarios de aprendizaje digital. Los docentes que llevan aprendiendo, introduciendo la tecnología en el aula y debatiendo sobre su uso en la educación y su aprendizaje, son conscientes de la importancia de la tecnología educativa. Por este motivo, debemos ver esto como una oportunidad para la mejora continua de la enseñanza porque no sabemos cuando nos volveremos a enfrentar a una situación igual o similar. 

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